Para escuchar mientras lees: Rincón exquisito (Second)
Todos tenemos un rincón donde nos sentimos bien.
Puede que sea nuestro lado de la cama, nuestra esquina del sofá, el asiento que ocupamos en la mesa o el lado de la encimera donde nos disponemos a cocinar.
Puede que sea nuestro lado de la cama, nuestra esquina del sofá, el asiento que ocupamos en la mesa o el lado de la encimera donde nos disponemos a cocinar.
Cuando nos "descolocamos", cuando elegimos un rincón al que no estamos acostumbrados, nuestro cerebro se pone en marcha para identificar este nuevo lugar. Puede que ésta ubicación elegida no sea del gusto de nuestro querido cerebro, el cual, con astutas maneras, luchará hasta hacernos volver al lugar de origen donde estábamos más cómodos y seguros: nuestra famosa "zona de confort".
Y si peleamos con ese miedo que produce el cambio ¿dónde llegaremos?
No sabemos.
Un día estaremos arriba, con nuestras metas decididas y con fuerzas para conseguirlas. Otro día, nos levantaremos sin ganas de mover el trasero y malgastando nuestras energías en buscar la excusa que demuestre que vivir en apatía es mejor que encontrarse con la inseguridad propia del nuevo camino.
Un día estaremos arriba, con nuestras metas decididas y con fuerzas para conseguirlas. Otro día, nos levantaremos sin ganas de mover el trasero y malgastando nuestras energías en buscar la excusa que demuestre que vivir en apatía es mejor que encontrarse con la inseguridad propia del nuevo camino.
Pero si nos mantenemos firmes, ese nuevo rincón a explorar, podrá convertirse en una nueva, pero no única, zona de confort. Podrá convertirse en una meta conseguida o en un intento fallido. Pero sobre todo se convertirá en una experiencia VIVIDA, algo de lo que habremos aprendido y eso, amigos, no nos lo quita nadie.
¿Cuál es tu rincón exquisito?
Uno de los míos es mi blog. Aquí me siento bien.
Vamos con la receta!
El fish&chips es un plato de comida rápida originado en Reido Unido (Inglaterra). Suelen utilizar merluza, bacalao o lenguado rebozados con harina y huevo, fritos en abundante aceite y acompañado con patatas fritas.
A mi cabeza viene el recuerdo de cuando me leí el libro de Cenizas de Ángela, el protagonista rebañaba en el papel de periódico la grasa y el rebozado sobrante del pescado.
Hablando de rincones, la receta de hoy está muy bien situada en Andalucía. Sobre todo en Cádiz puedes encontrar este plato tan típico de la zona. Pero me apetecía darle un toque más europeo!!
El cazón pertenece a la familia de los tiburones de menor tamaño y difíciles de pescar. En Andalucia lo cocinan en adobo y es así como lo hemos hecho en casa. Acompáñalo con unas patatas fritas y ooooole!
- 1/2 kilo de cazón partido en trozos
- 6 dientes de ajo
- 4 hojas de laurel
- 1 cucharada de pimentón dulce
- 1 cucharada de orégano fresco o seco
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 vaso vinagre de jerez
- 1 vaso de agua
- Sal
- Harina
Ingrediente secreto: Saber cuando tu cerebro te impide cambiar de rincón!
- En un bol hondo echamos los trozos de cazón.
- A continuación añadimos los dientes de ajo (con su piel pero con un pequeño golpe), las hojas de laurel limpias, el pimentón, orégano, comino, el vinagre, el agua y un buen puñado de sal. Mezclamos bien que todo quede cubierto.
- Dejamos en este adobo de 24 a 72 horas tapado en la nevera.
- Sacamos del adobo cuando vayamos a freírlo.
- Escurrimos el cazón y con las manos apretamos ligeramente para sacar su exceso de líquido.
- Enharinamos con harina (si tenéis especial para fritura)
- En una sartén con aceite bien caliente echamos los trozos y cuando estén dorados sacar y colocar sobre papel absorbente.
- Queréis un fish and chips... Pues freír las patatas aderezadas con sal y hierbas a elegir y acompañadlo.
Qué no sobre nada!



