lunes, 7 de junio de 2010

SOLOMILLO DE CERDO GLASEADO CON MIEL


Para escuchar mientras lees: No hay nadie como tú (Calle 13)  

He vuelto! Si , y antes de nada quiero daros las gracias por vuestros comentarios y visitas, y disculparme por no haber entrado en vuestros blogs en estos días ya que en Madrid fue fiesta el jueves, y hemos hecho puente. Por tanto me he tomado estos días de descanso blogueril. Pero ya estoy en busca y captura de novedades, que aquí no se tira  ni se pierde nada oye!
El sábado estuvimos con mi madre , Francisco, amigos de ambos y mi tía Sole en el Tren Medieval que va a Sigüenza. Gordi y yo ya habíamos estado en esta ciudad hace unos 6 años aproximadamente y como fue al comienzo de la "tontuna del amor",  de la ciudad en sí no recordaba gran cosa. Recordaba lo que comí, donde nos hospedamos y del palacio convertido en parador, pero por lo demás eso de mirar 25 - 30 cm hacia arriba a la derecha para ver la cara del susodicho hizo perderme las maravillas que allí existen.

¿Veis por qué digo lo de mirar hacia arriba, no?
Soy pequeña, hecha a conciencia!!
Paseamos la ciudad con una guía maravillosa, llamada Pilar, que bien la necesitamos dentro de la catedral para que nos explicase con su efusividad e interés las curiosidades de esta. Pero claro, estábamos en una ciudad episcopal y había salido una nueva ley la cual decía que la catedral por dentro sería enseñada por sus dueños, curas y obispos.

La mezcla que tiene Sigüenza en arquitectura es impresionante, me quede muy satisfecha de la visita. En el tren un grupo de actores amenizaban el trayecto y nos dieron unas pastas típicas  de miel buenísimas.
En el convento de clausura las monjas vendían unas trufas exquisitas. Requetebien hechas con un ligero toque a licor de hierbas. Una perdición!! Lo malo es que no puedes comprarlas mucho antes de hacer tu viaje de vuelta y menos en este tiempo ya que pueden derretirse.
Nos comimos unas migas con huevo y chorizo y cabrito asado, la comida perfecta para bajar peso!
Nos lo pasamos estupendamente, y siempre compartir el tiempo con la "mamma" es una guinda más que da el toque perfecto al pastel.
 

A lo que vamos , la recetita Maríaaaaaa!

 
Dificultad: Media
Personas: 2
Tiempo: 1h

  • 1 solomillo de cerdo (600 gr aprox)
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 2 cucharadas de miel de caña
  • 100 ml vino tinto
  • 100 ml de caldo de carne
  • 1 cebolla
  • 1 cucharada de mostaza
  • Harina
  • 3 clavos de olor
  • Sal y pimienta


Ingrediente secreto: Una nueva ruta da nuevas alternativas a tu camino

  1. Cortamos el solomillo en rodajas aproximadamente de 2 cm.
  2. Salpimentamos y pasamos por harina.
  3. En una cazuela con un chorrito de aceite doramos la carne.
  4. Sacamos ya dorada y reservamos.
  5. Cortamos la cebolla en trozos grandes (no la necesitaremos después) y la echamos en el mismo aceite.
  6. Echamos los clavos de olor, el vino, el caldo de carne y la mostaza. Dejamos hervir durante 10 minutos.
  7. Agregamos el azúcar y la miel. Movemos y dejamos a fuego lento unos 5 minutos más.
  8. Echamos el solomillo , tapamos la cacerola y dejamos cocer a fuego lento durante 40 minutos.
  9. Ponemos el solomillo en una bandeja, y colamos la salsa obtenida.
  10. Echamos por encima , y toma pan , moja y cuéntamelo luego!


Versión para imprimir:
 

viernes, 28 de mayo de 2010

PANNA COTTA......¿GATUNA?

Para escuchar mientras lees: Vuelve conmigo (Anabel Conde)

Mañana Eurovisión.
Acontecimiento europeo.
¿Dónde quedaremos este año? Ni lo quiero pensar. Realmente me importa poco, todo sea dicho.
Yo creo que una de las canciones que más me gustaron, fue ésta que arriba suena(si , ya lo sé un poco hortera quizá) Pero tenía 15 bonitos años, comenzaba a ser una señorita, con aires de chicazo, tiñiendome el flequillo con agua oxigenada porque no quería estropear mi castaño claro con tintes agresivos. Aún así, luego me cebé con ellos hasta ponerme el pelo azul.
Qué adolescencia divina!
En casa de mi abuela, veíamos eurovisión como entretenimiento del sábado noche.
El resto de los sábados (o no recuerdo si eran los viernes)  el programa Noches de copla, ocupaba la pantalla del televisor y en frente mi Tita, mi abuela, mi abuelo y yo, con las piernas bajo la mesa al calor del brasero. ¡Qué emociones aquellas!
Cuando alguna copla perforaba la epidermis éramos cuatro malos actores intentando disimular las lágrimas. JAJAJAJA!!
Ahora con el tiempo  cada vez que surge el "acontecimiento" o escucho por casualidad alguna copla, mi mente se evade en estos recuerdos.


Bueno, la receta que expongo hoy, está más que posteada, hecha y rehecha, versionada y comida. Pero yo nunca había hecho este postre. Mi motivo principal es que la leche ha sido un alimento escaso en mi equilibrada dieta. Dame yogurt , dame queso, dame cualquier derivado y tan ricamente me lo como pero la leche es otro cantar. Me la tomo por obligación, y fría para no saborearla demasiado. Pero aunque lo intento, como mi madre lo intentaba en mi niñez, las arcadas vienen solas y debo parar de beber.

Fui a emplatar el postre, le eché un poco de caramelo para dar una nota de color, y como estaba anocheciendo me salí al patio para hacer la foto. Sentía que 4 ojos me miraban fijamente desde abajo. 8 patas me acechaban. y 2 rabos se movían de un lado a otro hasta que el descuido jugó a su favor y me encontré con que este postre es apto para gatos (con unos cuántos lametones basta, que el azúcar no les viene bien) Creo que viéndolos relamerse las patas me dieron un APROBADO!

Dificultad: Mínima
Tiempo: 15 min
 (esperar 12 horas para comer)
Flaneras: 10ud
  • 800 ml de nata (para cocinar)
  • 200 ml leche
  • 1 vaina de vainilla
  • 15 gr gelatina neutra en láminas
  • 100 gr azúcar.
Ingrediente esencial: Que te guste la leche!

  1. En un bol echamos agua fría y las hojas de gelatina para que se vayan hidratando unos 5 min.
  2. En una cacerola echamos la nata y el azúcar. Ponemos al fuego medio y sin parar de remover.
  3. La vaina de la vainilla, la abrimos y rayamos su contenido y le vertemos a la nata, también si queréis podéis echar el resto de la vaina.
  4. Añadimos la leche, y quitamos la gelatina del agua, escurriendo bien y desmenuzándola con las manos todo lo que sea posible y la agregamos a la mezcla anterior. 
  5. Movemos para que se mezclen bien todos los ingredientes. Y apartamos del fuego.
  6. En unas flaneras humedecidas con agua vertemos el contenido y cuando se templen metemos en la nevera mínimo 12 horas.
  7. Se puede hacer con un sin fin de ingredientes para variar esta versión clásica.
  8. Veredicto: Ufffff, no soy la adecuada...os he dicho que no me gusta la leche?

Versión para imprimir:
 

miércoles, 26 de mayo de 2010

MAGRO CREMOSO CON CHAMPIÑÓN


Para escuchar mientras lees: The heart asks pleasure first (Michael Nyman, The piano)



Vamos dejando cosas por el camino tortuoso de la vida. Nos alejamos, nos cerramos en banda , cambiamos y cambian. Vivimos el presente del modo elegido y parece girar todo en torno máximo 10 personas, de los cuáles una de éstas somos nosotros.
A veces no nos damos cuenta de lo que una acción, un sí, o un no, puede afectar al resto. No nos damos cuenta porque nuestro centro debe ser más importante que el de los demás. Nuestra felicidad es tan importante que intentamos no dejar pasar a nadie que la pueda modificar. Lo único que esto  no es real, no.
No creo que alguien pueda ser feliz sin dar motivos para alegrar la vida de las personas a las que supuestamente quiere. No creo que alguien tenga la posibilidad de cerrar el camino que conduce el respeto, el amor, la tranquilidad, la preocupación, y un largo etc y que su felicidad quede intacta.
El refrán que resume una vida repleta de recogida de las cosechas que hemos ido sembrando no es equitativo. No lo es.
Si de mí dependiera, te daría la felicidad tan añorada, la tranquilidad de un futuro, un sueño hecho realidad. Si de mí dependiera, no habría cafés amargos, no habría lágrimas extraviadas, ni noches desveladas. Si de mí dependiera amiga, cambiaría en un abrir y cerrar de ojos la inaccesibilidad por la que sufres.
Tú eres una de esas personas por las que gira mi círculo. Y como no depende de mí, ni de mi forma de actuar, ni de mi cariño....duele mucho.
Te quiere, María.

Dificultad: Mínima
Personas: 2
Tiempo: 20 min.
  • 500 gr magro de cerdo
  • 250 gr champiñones
  • 200 ml nata para cocinar
  • 100 ml vino blanco
  • Aceite
  • Sal y pimienta
Ingrediente secreto: Dormir con la conciencia tranquila da un despertar de corazón sereno

  1. Cortamos en trozos muy pequeños el magro de cerdo, así la carne quedará más jugosa y absorberá más el sabor. Salpimentamos.
  2. En una cacerola echamos un chorrito de aceite y echamos el magro.
  3. Cuando esté medio dorado, echamos los champiñones cortados en láminas y limpios.
  4. Cuando haya reducido un poco el tamaño de los champiñones, echamos el vino blanco y dejamos reducir.
  5. A continuación echamos la nata, un pelin más de sal y si se quiere cualquier otra especia.
  6. Dejamos 5 minutos. Retiramos del fuego y servir.
 
Dedicado a mi madre y a mi abuela, por todo lo que me han dado y enseñado. Dedicado a mi Gordito por apoyarme en todo con lo que me ilusiono y ser tan agradecido con cada receta que hago. Os quiero

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