
He vuelto! Si , y antes de nada quiero daros las gracias por vuestros comentarios y visitas, y disculparme por no haber entrado en vuestros blogs en estos días ya que en Madrid fue fiesta el jueves, y hemos hecho puente. Por tanto me he tomado estos días de descanso blogueril. Pero ya estoy en busca y captura de novedades, que aquí no se tira ni se pierde nada oye!
El sábado estuvimos con mi madre , Francisco, amigos de ambos y mi tía Sole en el Tren Medieval que va a Sigüenza. Gordi y yo ya habíamos estado en esta ciudad hace unos 6 años aproximadamente y como fue al comienzo de la "tontuna del amor", de la ciudad en sí no recordaba gran cosa. Recordaba lo que comí, donde nos hospedamos y del palacio convertido en parador, pero por lo demás eso de mirar 25 - 30 cm hacia arriba a la derecha para ver la cara del susodicho hizo perderme las maravillas que allí existen.
¿Veis por qué digo lo de mirar hacia arriba, no?
Soy pequeña, hecha a conciencia!!
Paseamos la ciudad con una guía maravillosa, llamada Pilar, que bien la necesitamos dentro de la catedral para que nos explicase con su efusividad e interés las curiosidades de esta. Pero claro, estábamos en una ciudad episcopal y había salido una nueva ley la cual decía que la catedral por dentro sería enseñada por sus dueños, curas y obispos.
La mezcla que tiene Sigüenza en arquitectura es impresionante, me quede muy satisfecha de la visita. En el tren un grupo de actores amenizaban el trayecto y nos dieron unas pastas típicas de miel buenísimas.
En el convento de clausura las monjas vendían unas trufas exquisitas. Requetebien hechas con un ligero toque a licor de hierbas. Una perdición!! Lo malo es que no puedes comprarlas mucho antes de hacer tu viaje de vuelta y menos en este tiempo ya que pueden derretirse.
Nos comimos unas migas con huevo y chorizo y cabrito asado, la comida perfecta para bajar peso!
Nos lo pasamos estupendamente, y siempre compartir el tiempo con la "mamma" es una guinda más que da el toque perfecto al pastel.
A lo que vamos , la recetita Maríaaaaaa!
Dificultad: Media
Personas: 2
Tiempo: 1h
- 1 solomillo de cerdo (600 gr aprox)
- 2 cucharadas de azúcar
- 2 cucharadas de miel de caña
- 100 ml vino tinto
- 100 ml de caldo de carne
- 1 cebolla
- 1 cucharada de mostaza
- Harina
- 3 clavos de olor
- Sal y pimienta
Ingrediente secreto: Una nueva ruta da nuevas alternativas a tu camino
- Cortamos el solomillo en rodajas aproximadamente de 2 cm.
- Salpimentamos y pasamos por harina.
- En una cazuela con un chorrito de aceite doramos la carne.
- Sacamos ya dorada y reservamos.
- Cortamos la cebolla en trozos grandes (no la necesitaremos después) y la echamos en el mismo aceite.
- Echamos los clavos de olor, el vino, el caldo de carne y la mostaza. Dejamos hervir durante 10 minutos.
- Agregamos el azúcar y la miel. Movemos y dejamos a fuego lento unos 5 minutos más.
- Echamos el solomillo , tapamos la cacerola y dejamos cocer a fuego lento durante 40 minutos.
- Ponemos el solomillo en una bandeja, y colamos la salsa obtenida.
- Echamos por encima , y toma pan , moja y cuéntamelo luego!
Versión para imprimir:









